Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

La Comisión Organizadora de la Hermandad de la Santa Cruz y Sagrada Resurrección encarga en marzo de 1972 a Francisco Buiza Fernández la talla de una imagen que representara la Resurrección de Jesucristo. En las conversaciones con el autor se descarta la iconografía escultórica tradicional del Resucitado, que lo presenta de pie, con una cruz o lábaro y en actitud de bendecir. Según el deseo de la Hermandad, recogido con entusiasmo por el propio Buiza, la imagen debía reflejar el “momento” de la Resurrección, una simbólica elevación del Señor desde el sepulcro. Honda teología encierra el modelo final, pues la actitud de Cristo es la del “desclavado” de la Cruz, uniendo en un mismo “instante” la muerte en la Cruz, la Resurrección de entre los muertos y la Ascensión hacia el Padre. A las referencias del Evangelio, el imaginero agrega los modelos más expresivos de la iconografía de la Resurrección, en concreto la imagen pintada por Murillo en torno a 1655 que se conserva en la Academia de San Fernando de Madrid. El paño de pureza se inspira en el del Cristo de los Cálices (Montañés); la solución del soporte, en el Resucitado gaditano de San Antonio (Doménico Giscardi, s XVIII), según Pedro Ignacio Martínez Leal. El imaginero consiguió dotar a la talla, suspendida treinta centímetros sobre su peana, de un impresionante efecto de movimiento ascendente e ingravidez, reforzado por el aparente movimiento descendente de la mortaja, que resbala y cae desde el brazo izquierdo hasta el suelo. Técnicamente, es un alarde de equilibrio. La escultura toda, plena de dinamismo barroco, más que gozo o alegría desbordada, expresa vida, energía, poder.

Realizada en pino de Flandes, el bloque escultórico mide 2.10 m, sin la peana, y la imagen 1.74 m. La imagen se bendijo el 14 de abril de 1973, Sábado de Pasión. El Domingo de Resurrección de ese año, 22 de abril, fue llevada en procesión por primera vez. Ha conocido tres intervenciones: la primera fue en 1994, a cargo del profesor Juan Manuel Miñarro, quien llevó a cabo una limpieza general, comprobación de varias grietas y fisuras, y retoque de la policromía.

La segunda acaeció en 2008 por parte de Miguel Ángel Pérez Fernández y Ricardo Llamas León, que colocaron unos cajillos que mejoran la cogida de las potencias y causan menos daño a la imagen. La última tuvo lugar en enero de 2014 a cargo de Miguel Ángel Pérez Fernández, acometiendo una profunda limpieza de la policromía, que se había visto oscurecida tras el incendio de la puerta principal de Santa Marina de ese mismo año.

Ángel anunciador

El Ángel que acompaña al Señor de la Resurrección es una maravillosa imagen realizada en pino de Flandes por Francisco Buiza Fernández en 1975, dos años después de esculpir la imagen del Cristo. Fue restaurado en 2015 por Miguel Ángel Pérez Fernández, el cual realizó una profunda limpieza de la policromía, eliminando repintes y reponiendo estuco faltante entre otras actuaciones.

De estilo neobarroco (el más dominado por el autor), presenta un ritmo ascendente hacia Cristo Resucitado. Esto se consigue con su postura de sedente sobre el sepulcro del Señor, apuntando con una mano hacia Él y con la otra indicándole al pueblo que Jesús ha resucitado. Su indumentaria es escasa, con ricos paños tallados en madera en colores dorados, verdes y rosas, que dejan ver una espléndida anatomía. El conjunto se complementa con dos preciosas alas que complementan perfectamente lo exultante de la Resurrección.

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